Cadena 3

Éxito en Netflix

Crimen de Cabezas: un valioso documental que no deja olvidar

"El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas" se posiciona entre los contenidos más vistos de la plataforma y lo justifica. Combina diversos elementos en un relato ágil del caso. Nuestro comentario

25/05/2022 | 18:30

Por Francisco Vidal

Hay crímenes que quedan en la memoria colectiva argentina por su impacto, pero que el tiempo muchas veces juega como un factor que erosiona.

Afortunadamente, el cine aparece como un canal que en este caso sirve para potenciar una frase que en carteles recorrió cada rincón del país: "No se olviden de Cabezas".

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"El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas" es el documental que dirige Alejandro Hartmann y produce Vanesa Ragone (también estuvieron a cargo de "Carmel: ¿Quién mató a María Marta?") que estrenó en Netflix y se posiciona como una de las producciones más consumidas en el país.

El largometraje justifica su éxito con un relato sumamente atrapante y dinámico: no peca en hacer engorroso una relato policial que fácilmente podría llegar a caer en la sobreexposición de detalles.

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Una reconstrucción de la historia sobre el reportero gráfico de la revista Noticias que fotografió en un verano pinamarense de 1996 al oscuro empresario Alfredo Yabrán -quien afirmaba que hacer eso era como pegarle un tiro- y que luego apareció asesinado en un descampado, con su vehículo prendido fuego.

El documental es una propuesta ideal para quien no conoce nada del caso, pero también ofrece una refrescante perspectiva para quienes lo siguieron de cerca -pese a que no aporta información nueva, aunque tampoco sea necesario-. 

Entrevistas a personalidades como Eduardo Duhalde, periodistas, amigos de Cabezas y miembros de la Justicia se combinan con elementos ficcionales que recrean, por ejemplo la quema del auto. También hay tomas de los lugares de los hechos en la actualidad. Otro aporte valioso es el uso de material de archivo de la época, pero no sólo periodístico; también el ambiente se recrea con imágenes del momento que contextualizan mejor al espectador.

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La música de Leo Sujatovich le da un suspenso constante a la historia, que contrasta con el descanso que ofrecen las cuidadas imágenes de procesos de revelación de fotos o de elementos que tuvieron que ver con la causa en una habitación de color rojiza que ensalza la estética de la producción.

"El fotógrafo y el cartero..." también nos permite conocer más de cerca a Cabezas como persona, con recuerdos de sus allegados o videos familiares caseros. El trabajo que hacía como fotoperiodista despierta un interés por una profesión magnética en la que marcó su impronta y dejó postales que quedaron para la posteridad. 

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Detalles sutiles o testimonios impactantes muestran cómo el caso Cabezas fue una chispa que encendió a una sociedad indignada con un sistema político corrupto que cada vez se tornaba más oscuro. 

Es cierto: quizás no dejó tantos interrogantes sueltos que abrieron el debate social como ocurrió con el del fiscal Alberto Nisman o el de María Marta García Belsunce.

Pero la producción sobre Cabezas aporta una visión emotiva, dolorosa e indignante de un caso que, como señala uno de los entrevistados, "sintetizó los males de la Argentina" de la época.



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