Cadena 3

Millones, glamour y engaño

"Inventando a Anna": la estafa como arte

La serie sobre la falsa heredera rusa se transformó en una de las más vistas en medio de la generalizada conmoción existente en el país por la investigación sobre Generación Zoe.

02/03/2022 | 10:39

Por María Rosa Beltramo

No pudo existir un momento más propicio que el actual para que Netflix pusiera en pantalla “Inventando a Anna”, la historia de una joven estafadora que pudo engañar a entidades financieras de Manhattan y a los más selectos exponentes de la sociedad neoyorquina, mezclando encanto natural y una historia inventada, todo envuelto en una actitud de superioridad que la ayudaba a abrir puertas habitualmente cerradas para la gente sin poder.

La serie dirigida y producida por Shonda Rhimes, la autora de “Scandal”, “Grey s Anatomy” y “Bridgerton”, fue estrenada en medio del escándalo que generó el derrumbe de Generación Zoe, el nombre que describe una presunta estafa piramidal con cientos de afectados a lo largo y ancho del país.

La producción que protagoniza la espléndida, ascendente y ya premiada Julia Garner (Ozark) no engaña a empleados de comercio ni kiosqueros o monotributistas desesperados por salir de pobres. Anna Sorokin, después Anna Delvey, es una veinteañera que llega con una mano atrás y otra adelante a Nueva York en 2013 y un par de años después daba instrucciones para el empapelado de un edificio propio en el corazón de Park Avenue.

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A lo largo de nueve electrizantes capítulos se muestra cómo la jovencita supuestamente nacida en Rusia y criada en Alemania convence a durísimos expertos en finanzas de Wall Street de abrir generosamente el grifo para préstamos millonarios a cambio de (casi) nada y gracias a una actuación que, eventualmente, merecería un Oscar.

“Inventando a Anna” está basada en las revelaciones que hizo la periodista Jessica Pressler convertida aquí en Vivian e interpretada por Anna Chlumsky. La historia tiene la estética y el ritmo que imprime a sus creaciones Shonda Rhimes, alguien que se caracteriza por hacer maravillas cuando imagina escenarios que incluyen poder y lujo. Acá no se privaron de nada a la hora de mostrar mansiones en Las Hamptons, lugares exclusivos de la Gran Manzana, joyas, autos de alta gama y aviones.

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Rhimes es esa productora que se animó a corregir a sus interlocutores cuando le dijeron que era una de las mujeres más importantes y exitosas de Hollywood . “De las personas”, aclaró para que entendamos que se encuentra en los escalones de arriba de un podio que incluye a hombres y a mujeres. La única derrota que se le conoce no es artística, sino política ya que apostó fuertemente por el triunfo de Hillary Clinton y a esta altura de la historia todavía intenta digerir la victoria de Donald Trump.

En “Inventando a Anna” además de intentar desnudar los mecanismos por los que alguien que no tiene un centavo partido por la mitad puede engañar a gente que antes de otorgar un triste préstamo exige hasta el grupo sanguíneo de la tatarabuela, Rhimes carga las tintas sobre otros varios temas.

Toda la investigación acerca de la falsa heredera que pasa de la miseria al esplendor y de allí a la cárcel queda en manos de la periodista encarnada por Anna Chlumsky, que en esta narración está en el tramo final del embarazo. La guionista da vuelta el conocido argumento de mujeres a punto de dar a luz preocupadas sólo por el alumbramiento y maridos incapaces de comprender el momento.

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Tratando de poner la cosa blanco sobre negro a Shonda se le va la mano. Jack (Anders Holm), el marido de Vivian acude nervioso y esperanzado al consultorio de la ginecóloga pero espera en vano, su mujer, que debía someterse a un control no llega porque está resolviendo la continuidad de una nota.

Después se pasa un capítulo entero tratando de que terminar de pintar el cuarto de la beba pero no logra que su esposa libere una de las paredes en la que, cual fiscal a punto de presentar la acusación, ha desplegado fotos, apuntes y trazado flechas y conexiones intentando diseñar una línea de tiempo para su dichoso informe. Pero si aún el espectador no tiene claro que lo que se intenta es derribar estereotipos , después de romper bolsa y cuando el alumbramiento es inminente, Vivian se toma otros 5 minutos -cualquiera sabe que en esa circunstancia se sienten como si se tratara de 5 horas- para tomar el teléfono y negociar con una de las entrevistadas.

En el elenco están Laverne Cox, Kathie Lowes, Arian Moayed y parte del elenco de “Scandal” entre los que destaca Jeff Perry en el papel de uno de los periodistas veteranos y frizados de una redacción lujosa, extremadamente ordenada y colorida que respira prestigio y glamour neoyorquino, en el que siempre hay un silencio impropio de un medio y en el que la autora de la investigación sobre la estafadora disfruta de la complicidad de compañeros experimentados y con todo el tiempo del mundo para hacerle de asistentes.

La serie tiene buen ritmo y el espectador termina cautivado por la historia y por la necesidad de saber cómo una chica de 23 años consigue alojarse 15 días en un hotel cinco estrellas, renovar su guardarropa con prendas exclusivas de las mejores marcas, o acudir a una reunión en un avión privado sin un centavo. El tiempo que dura el engaño no es un tema menor. Y como termina tampoco.

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