Cadena 3

"El asesino improbable"

La ficción sueca resuelve un magnicidio impune desde 1986

Una miniserie de factura impecable arriesga el nombre del autor del crimen del primer ministro Olof Palme. Hasta ahora sólo figuraba como testigo.

10/11/2021 | 09:28

Por María Rosa Beltramo.

Han transcurrido 35 años del asesinato del primer ministro Olof Palme y la justicia sueca no pudo atrapar aún al magnicida. Hay documentales que describen la marcha de la investigación y enumeran las razones por las que las pesquisas han resultado infructuosas y programas especiales que arriesgan las eventuales motivaciones y la probable conspiración que originó el ataque.

En base a un libro del periodista Thomas Pettersson, Netflix estrenó “El asesino improbable”, una ficción que partiendo de elementos de la realidad, le pone rostro, nombre y apellido y hasta una historia al hombre que la noche del 28 de febrero de 1986 le disparó a Olof y a su mujer, Lisbet, cuando salían del cine Grand.

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La miniserie aborda en 5 episodios lo que tal vez ocurrió y su valor más grande es que arranca con el criminal en primer plano y desanda luego qué lo llevó hasta allí. Los episodios, dirigidos por Charlotte Brändström (Wallander) y Simon Kaijser tienen en el papel del homicida a Robert Gustafsson, que hace maravillas en la piel de un diseñador gráfico ávido de reconocimientos que nunca llegan, solitario y mentiroso, que pasa los últimos años de su vida entre el temor de ser descubierto y la frustración de no poder contarle a nadie lo que hizo.

“El asesino…” es de una factura impecable, no obstante lo cual puede decepcionar a quienes siempre creyeron que detrás del magnicidio había una conspiración política. Más allá de una breve y frustrada participación en un partido municipal y de cierto trato social con representantes de sectores opositores a Palme, Stig Engstrom  no forma parte de un grupo político organizado y su conducta se parece mucho más a la de un individuo sediento de protagonismo que a la de un calculador que espera provocar cambios en el rumbo del país.

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El mundo entero se vio conmovido por el crimen. Palme murió a poco de llegar al hospital. Su esposa, Lisbet, fue apenas rozada por uno de los disparos. Pasado el estupor de la noticia, y a lo largo de los años, el ataque fue atribuido a ultraderechistas suecos; una rama del PKK kurdo; los servicios secretos sudafricanos del apartheid; parapoliciales chilenos y al grupo alemán Baader-Meinhof.

La serie se detiene en la sorpresa de la sociedad y de las autoridades en las horas posteriores. Hay mucha desorganización, que es fruto de la incredulidad hasta que un experimentado policía toma las primeras decisiones para centralizar la investigación y un ex fiscal se apropia del expediente, convencido de que es mejor que esté ahí cuando llegue el momento de comunicarle a la población que el magnicida está entre rejas.

Sin embargo ese momento no llega y los guionistas se ocupan de mostrar las probables razones del fracaso en la investigación. No solamente es la astucia de Stig Engstrom lo que mantiene a la policía lejos de él. Hay también cierta mirada prejuiciosa sobre ese hombre que se presenta como testigo y cada vez que abre la boca le pone y le quita a su versión algún detalle.

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Para casi todos parece un tipo incapaz de matar una mosca, con una gran imaginación y un deseo insatisfecho de aparecer en los diarios . A nadie le llama la atención que con frecuencia modifique su relato. Por lo menos tres policías son absolutamente conscientes de ese detalle, solo que ninguno de ellos cree que ese hombre pueda ser un asesino. Nadie sabía además que podía tener un arma y tampoco que, además de la salida por la puerta principal de la empresa donde trabajaba, tenía a su disposición una de emergencia que, en teoría, a la hora del ataque debía permanecer cerrada.

La historia consigna que los disparos que acabaron con la vida de Olof Palme sonaron a las 23.21, poco después de que el premier y su esposa abandonaron el cine Grand donde vieron “Los hermanos Mozart”, dirigida por Suzanne Osten. “Una compañía teatral prepara nueva producción de Don Giovanni de Mozart, bajo la dirección de un joven y prometedor director, de revolucionarias ideas en cuanto al montaje escénico. La innovación provoca enfrentamientos con los artistas aunque su magnetismo personal les obliga, sin embargo, a seguir sus deseos”, decía la reseña en la cartelera de los diarios suecos.

La investigación demostraría, entre otras cosas, que Palme no supo hasta las 19.30 del día de su muerte que concurriría al cine y a ver ese estreno. El programa lo eligieron su mujer y su hijo Marten, que fue a la sala con su novia y se despidió luego de sus padres en la vereda. El matrimonio se demoró porque Lisbet quiso ver un vestido, en la vidriera de un local próximo.

En el reparto de la miniserie figuran la estrella de "Sex Education”, Mikael Persbrandt, y el actor de “La chica del dragón tatuado”, Peter Andersson, Fredrik Gunnarsson, figura habitual en “Wallander”, Eva Melander, Joel Spira, Emil Almén, Shanti Roney, Torkel Petterson, Henrik Norlén y Lia Boysen.

La ambientación es excelente, tanto como la maestría para pintar el estupor de la sociedad ante el asesinato. Si alguna vez la justicia obtiene la evidencia concluyente para cerrar el caso y coincide con la hipótesis de la serie, habrá que aceptar también que varios imponderables y cierto infortunio son capaces de adquirir la forma de un crimen perfecto, aunque haya sido fruto de la  más pura improvisación.

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