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Cadena 3

En blanco y negro

La nostalgia mantiene con vida a las viejas series

Los canales las despiden y al poco tiempo tienen que reprogramarlas porque hay un público que disfruta de revivir su propia infancia a través de historias que cumplieron su ciclo pero no se agotan.

01/09/2021 | 11:40

Por María Rosa Beltramo.

Una parte importante de la audiencia televisiva muestra debilidad por ciertas producciones que por su antigüedad no tienen la calidad que demandan los dispositivos actuales. A esos espectadores los tiene sin cuidado mirar una historia en blanco y negro o en un televisor 4 K. Lo atractivo es la nostalgia, ese sentimiento que envuelve bajo un manto protector producciones que tantos disfrutaron cuando eran niños y adolescentes y siguen ahí, disponibles para rememorar tiempos felices.

“Los tres chiflados” llegaron a la tele en 1959 con esa vertiente inagotable de humor físico que incluye coscorrones, patadas y resbalones con una dosis importante de ingenuidad. Todo, en escenarios difíciles de reconocer porque desde los muebles hasta los autos parecen sacados de un museo.

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Depende de la edad y el fanatismo, pero la mayoría de los que se sientan el domingo frente al televisor antes del programa de Juana Viale, han visto hasta el hartazgo cada uno de los episodios en los que Moe, Larry y Curly intercambian sopapos, pero aparecen en pantalla y uno se queda prendado del trío en homenaje a la infancia propia.

Es que la vida pasó para el espectador, pero ellos siguen intactos.

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El mismo público recibe con idéntico interés cualquier capítulo de “El Zorro”, otra serie irrompible, que fue despedida diez veces y repuesta otras tantas. El mes próximo se cumplirán 64 años de aquella primera vez que irrumpió en los hogares el atractivo aristócrata Diego de la Vega que, con una simple máscara repartía justicia al impulso de su espada, en la parte de California que hablaba español.

Guy Williams, su protagonista, y Henri Calvin, el inefable sargento García, gozaron de increíble popularidad en toda América Latina, pero en Argentina tuvieron un batallón de fanáticos. Susana Ceballos recordó hace poco en Infobae lo ocurrido cuando los actores visitaron Buenos Aires en 1973.

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“Henry Calvin mira por la ventanilla y no puede creer lo que ve. Decenas de familias los siguen en sus autos y al costado del camino, más de 3 mil personas se agolpan para saludarlos. Su compañero le había anticipado el fervor que la serie generaba en el sur del continente, pero nunca pensó que el fanatismo fuera tanto. Lo volvió a comprobar cuando esa tarde salió a dar un paseo y vio que kioscos y jugueterías estaban inundados de muñequitos con la figura del Zorro, y en segundo lugar, la suya. Ni el caballo Tornado ni el fiel Bernardo provocaban en los niños un amor tan grande como su torpe personaje”.

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Más cerca en el tiempo y directo al corazón está “La familia Ingalls” que continúa aportando buenos ejemplos , trabajo y calidez desde la pantalla de “Ciudad Magazine”. Desde 1974, el elenco que lideraba Michael Landon ofreció 204 episodios, reiterados hasta el cansancio a lo largo de 47 años.

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El magnetismo de Richard, Caroline y sus hijos superó las expectativas de Landon, que no sólo protagonizó la serie sino que fue quien adquirió los derechos del libro “Little house on the prairie" que tras una afortunada reescritura, le dio a la narración muchas variantes a la vez que posibilitó el lucimiento del elenco.

Los Ingalls han sobrevivido no sólo a su principal intérprete sino a las decenas de historias acerca de los actores y actrices responsables de su éxito. No se sabe si es para destacar la diferencia entre ficción y realidad, pero lo cierto es que no pasa un mes sin que alguna publicación se ocupe de las adicciones del reparto, de la maldición que pesa sobre algunos personajes o los abusos que sufrieron otros. Importa poco, en la historia que cuenta Laura Ingalls, la hija del medio, Richard, Caroline, la hermana mayor Mary y la más chiquita, Carrie son buenos, nobles, se quieren y, a lo sumo, apenas si deben soportar esas maldades lavadas de Nellie Oleson y su odiosa mamá.

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Y para los que extrañan las policiales de los 70, el canal TCM programa cada día cualquiera de los 93 episodios de “Starsky y Hutch”, que ahora recuperaron su denominación original que había sido reemplazada por “Los Aventureros” cuando a partir de 1975 comenzó a difundirla la televisión argentina.

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Acá los espectadores que disfrutaban de las aventuras de los dos amigos, Paul Michael Glaser y David Soul, tienen al menos el consuelo de que el sentimiento que los unía atravesó la pantalla y continuó hasta el presente. Lejos del Ford Gran Torino 76 en el que perseguían delincuentes por las calles de Bay City, en 2015 y tras una larga internación de David Soul se lo vio salir del hospital en silla de ruedas, asistido por Paul.

El dúo sigue convocando espectadores en las eternas peleas con el capitán Harold Dobey (Bernie Hamilton) y capturando delincuentes gracias a los datos que aporta Huggy Bear, el inconfundible Antonio Fargas.

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