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Para ver en Netflix

La nueva serie éxito de Corea tras "El juego del calamar"

Un ángel avisa a algunas personas la fecha exacta en que una suerte de gólems los matarán en "Rumbo al infierno". Es un thriller sobrenatural que habla de las sectas y la sociedad. Nuestro comentario.  

30/11/2021 | 17:29

Por Francisco Vidal.

Un ángel que avisa a personas la fecha exacta en que irán al infierno, monstruos que ejecutan esa condena y una secta religiosa que se aprovecha de una sociedad ultramediatizada conforman los ingredientes de "Rumbo al infierno", la nueva serie coreana que triunfa en Netflix.

La producción de Yeon Sang-ho (director de la adictiva "Estación Zombie") inicia potente: un hombre es asesinado y calcinado misteriosamente por tres gólems infernales en plena luz del día y ante una multitud, con sus respectivos celulares. 

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El episodio pone en evidencia ante todo el mundo las profecías de "La Nueva Verdad", un grupo religioso comandado por un joven misterioso y atractivo (Yoo Ah-in) que asegura que Dios está condenando a los a pecadores al infierno para hacer un mundo más justo.

Pese a que por la descripción se parece a una serie de terror, lo cierto es que es más bien un thriller con tintes sobrenaturales y elementos policiales, en donde la propia sociedad asusta más que los monstruos.

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Porque el grupo religioso, bajo el mando de un cautivador, se alimenta del miedo a las condenas y crece, con sus órdenes de evitar cualquier pecado siguiendo su doctrina. Con la ayuda de las redes y su poder, la muerte se espectaculariza cada vez más. 

Pero lo interesante es que tiene una facción extremista que se llama "La Lanza", con mucha llegada a los jóvenes a través de internet y en el que se condensan situaciones límites con el nivel de influencia al que pueden llegar algunos líderes de opinión. 

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Transmisiones en vivo, posverdad, paranoia colectiva, la idea de justicia por mano propia ante la fragilidad social y sus consecuencias son algunos de los puntos con los que juega la serie, siempre en el marco de una historia en la que un investigador de la policía (Yang Ik-june) busca desentrañar junto a una abogada (Kim Hyun Joo) lo que ocurre con las muertes y con "La Nueva Verdad". 

Con algunas muy buenas actuaciones y otras algo exageradas -o al menos esa impresión puede dejar la diferencia cultural- y un guion que por momentos sobreexplica las intenciones de los personajes, la serie tiene seis capítulos que cuentan una historia dividida en dos etapas.  

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Luego de la presentación del fenómeno sobrenatural, los últimos episodios, algunos años después del caso inicial, van más a lo policial y la cosa se vuelve más atrapante. Predominan aquí las buenas persecuciones y coreografías de acción -el plano secuencia del quinto episodio, una joya-.

"Rumbo al infierno" muestra cómo la secta se convierte en algo cada vez más grande y perfecciona así el culto que adquiere épica, mitos y estatuas.

Es de esta manera que esta distopía orwelliana con agregados dantescos se pregunta también cómo sostener una mentira -no revelaremos cuál- cuando ya es demasiado grande y aborda todo lo que se construye alrededor de una idea que puede ser falsa.

El final queda abierto para una continuación, con varios interrogantes sobre este universo en el que los humanos terminan siendo más demonios que los monstruos.

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