Cadena 3

Furor en las redes

"Licorice Pizza", una cálida historia retro de amor juvenil

La nueva película de Paul Thomas Anderson que estrenó en cines es un relato dinámico y muy divertido que explora un vínculo adolescente en la California de los '70. Una locura inusitada se vive en Twitter

31/01/2022 | 16:27

Por Francisco Vidal

Si uno entra a Twitter y tiene cierta afinidad por el cine, lo primero que se encontrará en estos últimos días son dos palabras que pueden sonar algo extrañas: Licorice Pizza.

Los términos, sin embargo, se traducen en la nueva película del aclamado Paul Thomas Anderson, cuya dirección, guion y producción ya representan una garantía para aquellos amantes del buen cine, que van ciegos a las salas a disfrutar del film.

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"Licorice Pizza" es un relato de amor juvenil que divierte muchísimo y al mismo tiempo emociona. Thomas Anderson trae esta vez una pieza cálida: hasta podría decirse que uno se siente "abrazado" cuando termina de verla. 

La historia comienza con Gary Valentine (Cooper Hoffman), un adolescente de 15 años del Valle de San Fernando, California, que tuvo algún éxito actoral y se muestra muy seguro de sí mismo: es un emprendedor nato y muy "canchero" para su edad. 

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Cuando va a fotografiarse para un evento escolar conoce a Alana Kane (Alana Haim), una chica de 25 años que ayuda al fotógrafo, a quien sorpresivamente busca conquistar con sus encantos. 

Es desde ese momento que empiezan juntos una aventura que los lleva a viajar, correr por doquier, protagonizar todo tipo de travesuras y hasta en algún momento distanciarse.   

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La incomodidad inicial que presenta la historia se transforma suavemente en un relato sobre la inocencia adolescente y el descubrimiento de los vínculos. La película ofrece una crónica de amor tan sencilla como bella, con personajes -y cuerpos- más reales de los que suelen verse en el cine hollywoodense. 

Y este es uno de sus grandes fuertes: la construcción de los personajes. Las dos figuras centrales -además de los variopintos participantes secundarios- son magnéticos, cada uno a su forma. Gary y la inseguridad que esconde detrás de esa firmeza rebelde y Alana, una joven decidida y cansada de las imposiciones de su hogar.

Parece increíble que se trata del debut actoral de los dos actores. Cooper es hijo de Phillip Seymour Hoffman y Alana viene del lado de la música: es la líder de la banda de rock femenina Haim, que conforma junto a sus hermanas. Este trabajo parece ser una catapulta para el futuro de ambos. 

Las grandes perlitas que tiene el largometraje también están en las escenas con Bradley Cooper, que interpreta a un Jon Peters -productor cinematográfico- enloquecido por su "éxito" y con Sean Penn, un temerario Jack Holden. 

Párrafo aparte merece la banda sonora -un buen dato es que está en plataformas como Spotify-, que invita a un viaje emocionante por la época: Nina Simone, Chuck Berry, The Doors, Paul McCartney, David Bowie y más se conjugan con sutileza. 

La dinámica que logran los movimientos de cámara; el impecable diseño de producción y vestuario setentoso; la combinación vintage de colores y el ritmo fresco e inocente convierten a "Licorice Pizza" en un plan imperdible para disfrutar en el cine.

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