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Cadena 3

Una misión que asusta

Michael Keaton se anima a contestar: ¿cuánto vale la vida?

La película aborda el espinoso tema de las indemnizaciones que recibieron las familias de los muertos en los atentados del 11 S. Se puede ver en Netflix.

06/09/2021 | 10:44

Por María Rosa Beltramo.

No hay nadie con la habilidad de los norteamericanos para justificarse o reforzar su punto de vista sobre temas controvertidos a través de la ficción. Los segmentos gloriosos de su historia así como los más oscuros tienen decenas de relatos transformados en novelas, series y películas .

Apenas iniciado este siglo , el atentado a las Torres Gemelas generó tal impacto que no sólo modificó el curso de los acontecimientos en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Netflix acaba de estrenar “¿Cuánto vale la vida?”, que se ocupa de un aspecto sobre el que aún no se había indagado demasiado, que es el de las compensaciones monetarias a las familias que perdieron a algunos de sus miembros durante los funestos acontecimientos del 11 S.

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Fue dirigida por Sara Colángelo y el protagónico quedó en manos de Michael Keaton, un actor dúctil , eficaz y convincente que aquí asume el papel de Kenneth Feinberg, un brillante abogado que, por una mezcla compleja de patriotismo, desafío y amor propio se hace cargo de la pesada y casi imposible tarea de fijar el monto de las indemnizaciones y convencer a unas 7 mil familias que esos valores eran justos y que debían firmar, cobrarlos y, sobre todo, renunciar a una demanda particular.

Feinberg además de fumar bajo el agua es un docente de prestigio y la película abre justo cuando les está explicando a sus alumnos que lo que vale un ser humano no es una cuestión filosófica , que es preciso buscar la cifra más correcta y, en última instancia, impulsar una negociación entre las partes involucradas, hasta llegar a un acuerdo.

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Obviamente, esas consignas son previas al atentado que, cuando ocurre, hace enmudecer a todos y deja a una nación entera en carne viva. Para facilitar la empatía con ese hombre que, calculadora en mano, tiene que poner un número al lado de una víctima que era un lavaplatos y otro junto al de un arquitecto célebre, Feinberg se declara demócrata y asume gustoso el rol de trabajar para un gobierno republicano-el de George Bush Jr.- y, además, lo hace ad honorem, sin cobrar un centavo.

Ese dato no es menor porque las cifras son astronómicas e involucran, precisamente, esas famosas cuestiones filosóficas negadas al comienzo. ¿Todos los seres humanos tienen el mismo valor? Es posible que sí para quienes los aman. Feinberg y los empleados de su estudio caminan por una estrecha cornisa. Tienen que evitar que demandas de las familias de las víctimas comiencen por hacer quebrar a las líneas aéreas involucradas e impacten a continuación en el corazón de la economía norteamericana, sumando desempleo al horror de la muerte. Deben también, porque eso está en el corazón del relato, compensar con un criterio de equidad y justicia.

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El guión de Max Borenstein consiguió mostrar la complejidad de semejante tarea con una serie de parlamentos que arrojan alguna pista sobre la dificultad de conseguir tan elevados propósitos. Apenas asumido su rol de perito oficial del Fondo Compensador el abogado celebra un encuentro con seres dolientes y quebrados a los que no les será fácil entender que un bombero que dio su vida par salvar a las de otros valga menos que un profesional laboral sobre la base de una fórmula de cálculo que no contempla su valor sino su edad y el costo de la hipoteca de su casa.

El filme tiene en Stanley Tucci, como Charles Wolf un hombre que perdió a su esposa en las torres, el contrapunto emocional que necesita el personaje que interpreta Michael Keaton para que la historia evolucione y se enriquezca. Los diálogos entre ambos figuran entre lo mejor de la película, que tampoco le escapa al abordaje de cuestiones financieras y económicas que muchos enarbolan por encima de la tragedia.

Al comienzo se realiza una reunión con familiares de trabajadores hispanos que eran inmigrantes ilegales y murieron en el atentado. A ellos los arreglan con el monto indemnizatorio más bajo, 200 mil dólares, cifra que por diversos motivos no conforma a casi nadie pero hacen notar que es una verdadera fortuna para ese grupo.

El filme de Sara Colángelo debutó en la edición 2020 del Festival de Cine de Sundance y está basado en el libro “What is life whorth?” de Kenneth Feinberg. El abogado fue designado por el fiscal general John Ashcroft para armar el fondo de compensación para las víctimas.

Además de la cuestión central sobre lo que vale una vida, hay también una sub trama que aborda incidentalmente los casos de la existencia desconocida de alguna de las víctimas y la dificultad para indemnizar a las familias de homosexuales por falta de reconocimiento formal en algunos estados.

La historia tiene puntos altos en la actuación de Shunori Ramanathan como la sobreviviente y colaboradora de Feinberg, Priya Khundi y también en algunos de los relatos como el de esa madre que confiesa que está enojada con Dios y con su país porque permitió que su amado hijo se quemara y que de él solo quedara el recuerdo.

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