Cadena 3

Engaños de película

¿Qué hicieron estos estafadores para engañar a sus víctimas?

Elizabeth Holmes consiguió millones con una máquina que no funcionaba. Anna vivía como una reina sin un centavo y Simon esquilmó a mujeres que lo creían poderoso.

26/05/2022 | 11:10

Por María Rosa Beltramo

El delito de estafa es descripto como un acto de daño o perjuicio sobre la propiedad o el patrimonio de otra persona pero la definición, sin embargo, no menciona una de las características que suelen presentar los estafadores que es cierto encanto, una determinación convincente y ese desparpajo que incluye mentiras, desaprensión y aprovechamiento de la ingenuidad de las víctimas potenciales.

En los últimos tiempos han tenido un éxito llamativo, series, películas y documentales protagonizados por gente que se ha ganado una página en los libros de historia por su capacidad para el engaño. Es verdad que varios de ellos han ganado impensada celebridad porque han estafado a gente rica e inteligente.

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Nadie como Elizabeth Holmes, la protagonista de “El inventor: en busca de la sangre de Sillicon Valley” para intentar entender cómo se puede construir un emporio a partir de una mentira. Aún más importante que ese engaño es lo que hay que tener para convencer a gente experimentada y acostumbrada a hacer negocios con todo, que les estaba vendiendo una genialidad.

En el documental aparecen hombres de negocio de Wall Street, políticos como Henry Kissinger y mecenas habituados a sponsorear a universidades, que desembolsaron sumas millonarias para que Elizabeth, una chica inquieta que a los 19 abandonó la universidad porque consideraba que estaba perdiendo tiempo, montara Theranos, la firma con la que prometía revolucionar el tratamiento de la sangre.

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Holmes tenía un miedo visceral a las agujas, razón por la que había tenido que abandonar medicina para empezar Química, pero entonces -según se encargaba de repetir a diario- encontró la forma de llevar a cabo análisis de sangre completos en poco tiempo y con apenas unas gotas.

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A mediados de 2004, recibió 500.000 euros en capital semilla. Y a partir de ahí empezó la locura. A los 5,8 millones de dólares que recibió en febrero de 2005 le siguieron otras seis rondas de financiación: 9,1 millones y 28,5 millones en 2006, 45 millones en 2010, 50 millones en 2013, 198 millones en 2014 y nada menos que 348 millones de dólares en 2015 para apuntalar su salida a Bolsa con una valoración estimada de 8.000 millones de euros.

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El documental de HBO Max muestra cómo la propietaria de Theranos protegía en su laboratorio modelo una máquina-tristemente parecida a una caja de zapatos , con una lucecita verde y otra roja-en la que supuestamente se “cargaba” una gotita de sangre y salía una batería completa de análisis.

Holmes se convirtió en una de las mujeres más influyentes de Silicon Valley y de las más ricas del mundo según Forbes Las alarmas sonaron cuando cuando los rumores se hicieron realidad, la FDA nunca había aprobado por completo su producto, tan solo estaba autorizado para descubrir la presencia del virus del herpes. Entonces empezaron las investigaciones más serias y los rumores, que aseguraban que lo que prometía Theranos no tenían sentido, se hicieron realidad.

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Hace un par de meses escaló al primer lugar del podio de lo más visto en Netflix, “Inventando a Anna”, una serie creada por Shonda Rimes (Grey’ s Anatomy, Scandal, Bridgerton)

Aunque con pinceladas de ficción, Shonda se basó en una joven que se crio en Alemania, nació en Rusia y viajó a los Estados Unidos. Se presentó con la falsa identidad de Anna Delvey y se le identificó en la alta sociedad de Nueva York. No llevaba más de dos meses en EE UU cuando ya planeaba la adquisición de un edificio en la Gran Manzana, mientras tenía una vida de ensueño entre hoteles de lujo y fiestas exclusivas. En 2018 fue declarada culpable de sus delitos, y cumplió casi cuatro años en prisión. Fue liberada en febrero.

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En la serie fue interpretada por Julia Garner, una actriz que se hizo famosa por el papel de Ruth, que encarna en “Ozark”. Al igual que Elizabeth Holmes , Anna engañó a gente que poseía mucho dinero . También , desplegaba el encanto necesario para mentir al nivel de los conserjes de hoteles 5 estrellas en cuyas habitaciones vivía sin tener un centavo.

Después de Elizabeth y Anna llega Shimon Hayut, alias Simon Leviev, más conocido como el estafador de Tinder, otro éxito de Netflix

Se presentaba en la app como un hombre millonario. Esa era su carta de presentación para conseguir ‘matches’ e iniciar una conversación por un chat privado. Luego comenzaba la etapa de la “inversión”. Las hacia vivir experiencias únicas en hoteles, restaurantes y hasta viajes. El siguiente paso de su plan era fingir una persecución en su contra por lo que pedía préstamos a sus “enamoradas” para esconderse. Los montos eran millonarios y siempre a través de una tarjeta de crédito a nombre de las víctimas, para que de esta manera las autoridades no puedan rastrearlo.

Una de las características de algunos estafadores es que , en ocasiones, se las ingenian para activar un deseo oculto de ganancia fácil que puede anidar en cualquiera de sus víctimas.

Los que invirtieron en Holmes creían que podían ganar millones con el negocio de la sangre; Anna parecía una emprendedora a la que convenía pedirle participación en las ganancias y Simon no solamente tenía encanto; también deslumbraba a los mujeres que lo seguían porque manejaba mucho dinero y frecuentaba lugares lujosos.

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